Cómo activar las neuronas que ponen en marcha el Gusanillo del verso - Menudo Castillo

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domingo, 28 de noviembre de 2021

Cómo activar las neuronas que ponen en marcha el Gusanillo del verso


Leer poesía tiene truco

No es sencillo esto de conseguir que a los niños les guste la poesía… espera, espera, rebobinemos y cambiemos este comienzo. ¿Y si mejor decimos que a los niños, a casi todos los niños, les encanta la poesía aunque ellos aún no lo sepan? Creo que sería un arranque más adecuado para este escrito en el que vamos a dejar un par de truquillos para hacer que los peques que tienes cerca se conviertan en unos apasionados de los versos y despierten a ese Gusanillo que, con un poco de comida diaria o, por lo menos, periódica, se convertirá en un Gusanazo que no pare de querer alimentarse.

Yo no soy ningún experto en poesía ni en literatura ni, en realidad, nada de nada, pero escucho a unos y a otros, miro a los demás y atiendo a todo lo que pasa a mi alrededor, así, poco a poco, voy aprendiendo algunas cosas y dándome cuenta de otras. Lo que sí hago desde hace ya varios años es visitar las clases de muchos niños y niñas, hablo con ellos, escucho lo que dicen, cotilleo las paredes de su clase, me percato de los gestos y palabras de sus profes… en definitiva, intento empaparme de lo que pasa en los colegios y hacerme una imagen (muy superficial y personal, por supuesto, de lo que me encuentro) y con todo eso, procuro hacer buena radio (algo que no sé si consigo en realidad).

También me lo paso muy bien, ese es uno de mis trucos favoritos para casi todo, si consigues que algo se disfrute y haga sonreír, es mucho más sencillo que tenga éxito. Animo, aliento, empujo, juego… y motivo a los peques de la clase, y de todo eso sale radio, ¿cómo motivar a leer poesía? Parecería algo muy difícil... o todo lo contrario

Tengo un pequeño trato conmigo mismo, siempre busco maneras de meter poesía en el colegio a través de los programas de radio, en todos los programas escolares que hago hay un momento para recitarla. Puede ser poesía en los diferentes idiomas maternos que hay en una clase, compartida a varias voces en castellano, pequeños poemas, adivinanzas si son muy pequeños… y suelo chivar a varios autores para que busquen sus poemas. Creo que el primero que nombro siempre es Carlos Reviejo, después hablo de Beatriz Giménez de Ory, Juan Carlos Martín Ramos, Antonio García Teijeiro, Beatriz Osés, Pedro Mañas, Carmen Gil, Antonio Rubio, David Hernández Sevillano… voy a intentar añadir a mi lista a Rosa Ureña (aunque antes te tengo que leer, Rosa) y, por supuesto, dejo para la última aquella que los profes esperan, Gloria Fuertes. También invito a escribir poemas propios o incluso a leer los poemas de los niños que las escriben en cada clase (casi en cada clase hay un niño poeta, es alucinante, la verdad).

No son las únicas maneras que tengo de encontrarme poesía en clase, no creáis, las hay infinitas, pero esas suelen ser las principales. También me encuentro con caras de resignación y de vergüenza cuando a alguien le toca (siempre elijo a los que van a participar en cada sección del programa de radio a suertes) leer poesía, hay hasta quien se pone colorado o colorada. Y entonces, aprovecho, les hablo de poemas gamberros, juguetones, divertidos… incluso les cuento que Quevedo llamó coja a la reina gracias a un poema, en su cara. Les suelto alguna broma que habla de poesía y les invito a descubrir poemas de todo tipo, porque esa es la gracia, que hay poesía para todos los gustos. También es el momento que aprovecho para homenajear aquella ocasión en la que Martes y 13 parodió a Gloria Fuertes con un cuarteto divertidísimo, con el que juego mucho en los colegios (y que, creo, se saben de memoria centenares de niños ya): El perro ladra / el gato maúlla / y la araña se escurre / por ser tan capulla.

Con este poema juego mucho, porque les digo que tiene una palabrota y que tienen que prometer que no lo van a repetir nunca en casa. Lo recito una vez y a la segunda cambio por ser tan capulla por por estar muy tontusa, levantando las risas y las correcciones de la clase. Jugamos con la poesía y nos reímos con la poesía, creo que ese es mi gran truco.

Así que, de momento, os dejo varias ideas: jugar con la poesía y conseguir que sea un momento de diversión, hablar de cosas curiosas que tengan que ver con los versos y con aquellos que nos escriben, pedir a los niños y niñas que saben leer en otros idiomas que traigan poemas tradicionales de los países de sus mayores para escuchar poesía de esos mágicos rincones, compartir lecturas propias y descubrimientos poéticos… jugar a rimar también podría ser muy divertido. Les recomiendo acercarse a un libro de poesía, uno cualquiera, abrirlo por la página que decida la suerte, leer un poema en voz alta y disfrutarlo como si fuese un bombón, solo uno, para no empalagarse, o dos, que no hacen daño; después volver a dejar el poemario en la estantería hasta la próxima ocasión...

Y, claro, encontrar poetas, poemas y poemarios de los buenos. Aunque eso no es muy difícil, porque tenemos una calidad y una variedad en España que es enorme, y, probablemente, menos conocida de lo que debería. Yo os he dejado solo unos pocos nombres, seguro que tenéis muchos más en mente.

Y a mí me gusta dejar una idea volando, aunque siempre respetando y cuidando a los profesores y su manera de dar clase (los que saben de verdad son ellos y ellas, aunque a veces no les vienen mal escuchar algunos truquillos e ideas), “cómo molaría leer un poema todos los días en voz alta al entrar en clase”, eso les dejo revoloteando en algunas ocasiones. Algo que hacen y han hecho muchos maestros y maestras en sus clases toda la vida, desde luego, como María Rosa Serdio, que siempre dice que todos los días de colegio se leía, por lo menos, un poema en voz alta en clase.

Y es que la poesía nos gusta, es empezar a descubrirla y a escucharla para reír, emocionarnos, disfrutar, sentir y saber que nos encanta escucharla y leerla en voz alta. 

Seguro que tú tienes tus propios trucos y juegos para conseguir que los peques lean. Sería genial que los dejases en los comentarios. Nos vendría genial en Menudo Castillo para aprender nuevas maneras de jugar con los poemas y a todos los que entren por aquí para leerlos y descubrirlos, ¿nos  chivas tus secretos poéticos?


Un artículo escrito y publicado 23 años y un día después del fallecimiento de Gloria Fuertes, quizá inspirado al pensar en la autora de poemas que viene casi siempre a nuestra memoria cuando pensamos en poesía que también puedan leer los niños.


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