10 trucos infalibles para leer sin que nadie se entere

Niño escondido

Porque hay una reputación
que mantener ¡y no es fácil!

Partamos de una base: te gusta leer. Eso es así, si no, no estarías leyendo esto ahora mismo. Y sigamos con otro punto importante: necesitas leer sin que nadie se entere por el motivo que te hayas encontrado en tu vida, que puede ser desde cuidar una reputación de no lector labrada durante años, un castigo extraño de tus padres que no te permiten leer o que necesitas esconderte para hacer las cosas que más te gustan. A lo mejor hay otros motivos y puede incluso que no exista un motivo alguno para hacerlo, pero si estás por aquí será que, lo necesites o no, he conseguido picar un poco tu curiosidad.

Todo el mundo se sabe eso de la linterna y las sábanas, no te voy a hablar de eso, lo primero porque es un truco que todo el mundo conoce (por lo que no es tan infalible como todos creen) y lo segundo porque en muchas ocasiones es más una leyenda urbana que una realidad (hay mucha gente que lo ha utilizado, eso es cierto, pero estoy seguro de que también hay muchas personas que dicen que lo han hecho, pero es mentira, de verdad, no todas las reputaciones tienen por qué fomentar una imagen de vaguería, hay personas que piensan que está bien demostrar que son de fiar o que son más de lo que son… me estoy liando). Tampoco te voy a hablar de encerrarte en el baño (que, por otro lado, es el mejor sitio para leer con tranquilidad, de verdad), no, estos trucos no son solo infalibles, son… diferentes y originales, y todo el mundo sabe que las explicaciones raras son las más fáciles de creer, ¿a que sí?


1. La videoconsola

Este no falla nunca. A muchos mayores les encanta que los niños jueguen a la consola, porque estos suelen “desaparecer” durante horas y ni siquiera aparecen para pedir un vaso de de agua o una galleta. Así que, si dices que te vas a jugar a la videoconsola (el ordenador vale, claro), podrás encerrarte en tu cuarto durante un par de horas o tres sin que nadie te moleste. Imagínate todo lo que puedes leer en ese tiempo. Como consejo, de vez en cuando procura decir algo o quejarte de que te han matado (en el videojuego, claro), así nadie sospechará que estás leyendo.

2. El deporte

Otra fórmula infalible, decir que vas a hacer un poco de deporte. Aquí la mayor dificultad es decidir qué deporte “practicarás” y ponerte la ropa adecuada (también deberías sudar algo al volver, por lo que es preferible utilizar unos minutos de ese tiempo para correr un poco o algo, para sudar y jadear lo suficiente). Te vas donde te apetezca y te sientas a leer una horita larga, a no ser que hayas “decidido” que vas a jugar un partido de algo, si es así podrás estar algo más de tiempo, aunque después tendrás que contar cuánto has quedado, qué tal lo has hecho y si has sido mejor o peor que el vecino de enfrente. Ojo con lo de los partidos, podrías necesitar coartadas y cómplices para que nadie sepa lo que haces en realidad.

3. El paseo

Lo de dar un paseo también necesita algo de complicidad por parte de alguien y tiene un punto adicional de peligro, porque puede que en casa decidan salir a pasear contigo. Si es así, lo siento, tu tapadera no servirá de nada y estarás obligado a dar un paseo real. Toda acción implica un riesgo. A cambio, si llegase a funcionar bien tendrás todo el tiempo del mundo para dedicarlo a leer (vamos, el que tú quieras) porque nadie es capaz de poder ponerle hora a un paseo (al menos a uno de verdad).

4. El móvil

Aquí podríamos poner un rotundo CHAN-CHAN-CHAAAAAN porque puede que el móvil sea el truco estrella de todos los que vamos a poner por aquí. Está muy bien visto que uno se pase las horas muertas mirando el teléfono sin hacer nada en realidad, contestando mensajes o recorriendo las redes sociales digitales sin ningún motivo más allá de hacerlo. Esta es una solución bastante fácil de esgrimir y de utilizar. Si dices que vas a leer puede que haya quien te mire un poco raro, pero ¡ay amigo (o amiga)!, te sientas en el sofá, en tu cuarto o en un banco de la calle con el móvil en la mano y todo es comprensión y tranquilidad. Cierto, un móvil es mucho más pequeño que cualquier libro, pero siempre puedes decir que lo usas para apoyarte y ya está.

5. La televisión

La televisión es otra herramienta perfecta para leer sin que nadie se dé cuenta, eso sí, tendrás que ponerla a un volumen adecuado para que todo el mundo en tu casa crea que la estás viendo. En cuanto a qué poner… yo te recomiendo que pongas uno de esos programas de gente que se va a casas, islas o cocinas a discutir y a hacer todo eso que haría en su propia casa pero en otro lugar, ¿por qué? Porque son todos iguales y no te pedirán ni un solo momento de atención. Una vez visto uno de estos programas los habrás visto todos (por si te preguntan o algo en casa) y como siempre son iguales, se pueden usar como ruido de fondo sin llegar a molestar demasiado, palabra.

6. Estudiar

Cuidado con este porque es un truco bastante peligroso y fácilmente detectable por los adultos más inesperados. Parece que cuando uno dice que va a estudiar algo existe siempre alguien (especialmente un adulto cercano) que se ve con la obligación de preguntar el por qué, el para qué y, en casos algo más extraños, incluso el qué. Si es así puede que tengas algún problema para poder desembarazarte de los apuntes y ponerte a leer, pero si te sale bien, además de permitirte leer todo el tiempo que quieras te regalará algo de prestigio extra en casa (aunque si las notas no acompañan… se acabará el truco, el prestigio y muchas cosas más, así que, ¡cuidado con abusar de este truco)!

7. La fiebre

Nos adentramos en terrenos complicados y cada vez más peligrosos. Ponerse malo y faltar una mañana (o un par de mañanas) al colegio o al instituto pueden ser toda una suerte para poder leer en casa con tranquilidad, sin nadie que te moleste y completamente en silencio. Pero en este truco hay dos graves problemas. El primero es si estás malo/a de verdad, que lo mismo ni tienes ganas de coger un libro o no eres capaz de leer. El segundo, para el caso de que seas un fingidor profesional, tendrás que tomarte algún sobre, pastilla o similar, ir al médico y tener bastante claros los síntomas de lo que te “pasa” para poderlo contar en caso de necesidad.

8. Trabajo para subir nota

Este truco no es infalible y puede que solo te valga una o dos veces durante el curso, decir que tienes que leer un libro para subir nota o para hacer un trabajo es un asunto peliagudo. Si no vas con cuidado es un truco que se puede acabar pronto y si alguien te pilla con un título que no es “adecuado para los cánones adultos” incluso podrías llegar a sufrir una terrible llamada a tu profesor para preguntar o criticar esa lectura. De todos los trucos que hay en esta lista, puede que este sea uno de los más complicados y peligrosos de seguir, pero si te va bien, merecerá la pena. En este todo el mundo en tu casa sabrá que sí que estás leyendo pero no te molestarán, de verdad, porque es para subir nota en clase (y hay algo mágico en esa frase que a los mayores les entusiasma).

9. La siesta

Suele valer solo en verano. Ojo. Echarse una siesta y dejar tranquilos a los mayores un par de horas es algo que siempre es bien recibido por los adultos que tenemos en casa, si quieres leer un buen puñado de libros, puede que este sea un momento estupendo para hacerlo. Tendrás que estar muy al loro para poder tener luz en la habitación, no vayan a bajarte la persiana y te acabes durmiendo de verdad. Por cierto, este truco tiene un peligro bastante común, que de verdad te duermas mientras lees (para estos casos, lo aconsejable es que el libro que vayas a leer sea de pocas páginas y de tapa blanda, no serías el primero ni el último en acabar golpeado terriblemente por un libro excesivamente grueso).

10. El baño

Vale, vale, ya sé que había prometido no decir lo del baño pero es que es el mejor rincón de la casa para leer, de verdad (y además, había prometido dar 10 trucos y solo se me ocurrían 9, lo siento). De este truco apenas tengo que decirte nada ¿verdad? Solo un consejo, ten cerca una mesita, silla o similar para dejar tu libro cuando necesites las manos para… otras cosas que no sean leer tu libro.






En fin, estos son los trucos infalibles para leer sin que nadie sepa que lo estás haciendo (procura que no se note tampoco mucho que los libros de tu estantería cambian de sitio, si es así, di que estabas buscando algo o una cosa parecida). Si tú tienes más y nos los quieres contar, será genial tenerlos como comentario

¡Ah! Y si nos cuentas los libros que NO te has leído, también nos encantará saberlo.



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