Cuentos sobre Charles Dickens. 11 relatos a concurso



Algunos alumnos del IES Arice de Albolote, Granada, nos han enviado sus cuentos para participar en nuestro concurso "La Fábrica de Betún", dos de ellos se llevarán un ejemplar de este libro tan estupendo, además de otro libro sorpresa.

Desde Menudo Castillo queremos agradecer a todos los participantes su esfuerzo y pedirles que sigan escribiéndonos cuentos para nuestros concursos. Además, os invitamos a enviarnos reseñas de los libros que os manden leer.

Enhorabuena a los dos ganadores, el día 10 lo diremos en Menudo Castillo. Suerte a todos.



La Navidad de Charles Dickens

Erase una vez un hombre que no celebra la Navidad. No le importa nadie, ni siquiera su empleado. Lo único que le suele importar es el negocio y ganar dinero.

Una noche de Navidad,  recibe la visita de una fantasma que es su mejor amigo, muere a los siete años al empezar la historia. Le anuncian la visita de tres espíritus de la Navidad.

Esta noche aparecen los tres espíritus de la Navidad: El pasado que le hace recordar a Scrooge su vida infantil, El  presente hace ver la familia de su empleado Bob Cratchit, y el del Futuro le muestra el destino de los avaros.

Luego, finalmente celebra la Navidad, hace que un joven le compre el pavo. Cratchit, finge por su llegada tarde al trabajo, le dan un sueldo, y con el sueldo que le han dado va a ayudar a la familia.

Tim en su tratamiento de la enfermedad, lo que al final causa felicidad en ellos haciendo memoria  para  la frase del pequeño Tiny y Tom: Y que Dios nos bendiga a todos.

Al final Charles celebra la Navidad con su familia.

Cristina Linde Martín


Dentro de la obra

En el presente trabajo, se va a realizar un análisis de la obra de Charles Dickens: A Christmas Carol.

El argumento trata sobre un hombre avaro, que trata mal con los demás y odia la Navidad. Para que cambie, le visitan tres fantasmas: del pasado, del presente y del futuro. El del pasado le enseña cómo era él antes, el del presente le muestra cómo celebra la Navidad su familia, y el del futuro le refleja su futura ruina y su tumba solitaria.

El autor construye la obra inspirándose en el siglo XIX durante la revolución industrial, escrita en 1843.

El Sr. Scrooge representa a las personas que ignoran a los demás y solo piensan en su propio bienestar. El autor utiliza como motivación los hechos de su infancia, el abandono de sus compañeros, de su padre...

En ella se habla sobre el maltrato, la prostitución, la mendicidad y las consecuencias de la revolución industrial.

Creo que el mensaje que el autor intenta remarcar es que todo el mundo puede cambiar, además de las circunstancias del siglo XIX. La obra es muy reconocida y se han hecho muchas versiones a lo largo de los años o adaptaciones al cine.

Marta Polo González


Charles Dickens, el periodista.

(Este relato está inspirado en el periodo en el que Dickens trabajó como periodista político).

Otro día más Charles estaba en su nuevo puesto de trabajo en el Morning Chronicle cuando su jefe le llamó a su despacho. Cuando Charles entró y se sentó, su jefe le dijo que tenía que escribir su primer artículo, lo que puso muy nervioso al escritor.

Al volver a su puesto de trabajo, se puso a trabajar en su artículo. Tenía que trabajar en la campaña de su misma ciudad por lo que era más fácil, pero él seguía nervioso. Para la entrevista entrevistó a los candidatos, habló con los votantes y mil cosas más, pero no sabía qué hacer con esos datos.

Al llegar a su casa se sentó en su mesa y empezó a pensar en su artículo. Estaba tan nervioso que no sabía qué escribir, así que se fue a dar un paseo.

Paseando vio a una mujer que decía que había perdido a su hijo y que no lo encontraba, por lo que se acercó a ella y le dijo que se tranquilizase, que ponerse nerviosa no le ayudaría a encontrar a su hijo, que solo empeoraría las cosas.

Así que los dos buscaron al hijo de la mujer y Charles volvió a su casa, donde se dio cuenta de que tenía que tranquilizarse y que así le saldría mejor.

Al día siguiente le entregó el artículo a su jefe y este le felicitó.

Diego Navarro Cabrera


El Cuento de Navidad 2

Esta historia de Charles Dickens es de un hombre avaro que se llamaba Oliver Twist al que no le gustaba nada la navidad.

Él siempre estaba enfadado pero nunca alegre, sus familiares no querían nunca que fuera Navidad, porque no tenían ganas de pasar un mal rato con él  y todo porque a él no le gustara la Navidad. Así que una noche le visito un fantasma para avisarle de que iban a ir tres ovejas para contarle lo que pasaría si estuviese así de amargado toda su vida.

A media noche le visito la oveja del pasado, diciéndole que si estaba así toda su vida no iba a conseguir nada a cambio por su actitud. A la noche siguiente le visita la oveja del presente, diciéndole que en el futuro no va a tener una vida feliz porque la van a abandonar sus seres queridos y todo por su actitud. Y a la noche final le visita la oveja del futuro, diciéndole que toda su vida será un autentica porquería, no tendrá a quien acudir en sus problemas, (total que sería como estar en un desierto abandonado sin nadie con quien hablar).

Cuando se despierta de su horrible pesadilla, él decide volver a ser un hombre normal y corriente como todos los demás, pasar las navidades como todos los demás.

Una de esas noches felices vuelve la oveja del presente para comunicarle que lo estaba haciendo muy bien y que su futuro sería el mejor de los mejores, dijo también que todos los meses iba a volver para ver cómo le iba en su nueva vida sana y feliz.

María Fuentes Medina


El niño perdido en Inglaterra

En Londres (Inglaterra) había un niño llamado Oliver Mist de doce años de edad. Era huérfano, ya que sus padres, según le habían contado porque él nos los llego a ver, murieron en un accidente de tráfico. Estaba solo y asustado en una gran ciudad, en la que casi todos los días había crímenes, atracos…

Cierto día Oliver conoce a un rico que le da hospitalidad en su casa durante tres días.

Ese hombre rico, que se llamaba James, tenía un hijo con el que jugó Oliver y disfrutó mucho. James decidió que Oliver viviera allí, y mientras, él investigaría sobre el accidente de sus padres.

Pasaba el tiempo, pero James no obtenía información que le aclarara más y Oliver no paraba de preguntar que si sabía algo. Un hombre lo llamó, pero solo era un estafador que quería ganar dinero.

A la semana siguiente consiguió el teléfono de un amigo de los padres de Oliver y fue a hablar con él. Le dijo que sus padres tuvieron que irse a Francia porque aquí no tenían dinero para mantenerlo y allí a su padre le salió un trabajo. James llevó a Oliver a Francia.

Cuando llegaron al domicilio que le había dicho el hombre, James tocó a la puerta y la abrió una mujer. Le pregunto que si tenían un hijo llamado Oliver y si lo habían abandonado. Al principio dudó un poco en responder, pero al final dijo que sí. Al escuchar eso Oliver salió de donde estaba escondido y se abrazó con ella. Todos estaban muy felices. James le dejó un cheque de dinero por si alguna vez le faltaba.

Ahora Oliver era el niño más feliz del mundo y siempre se lo agradeció a aquel buen hombre.

Ignacio Martinez Torres


El regalo de Navidad de Scrooge

Era un día nuboso, hacía mucho frío y Scrooge estaba paseando, pensando en qué regalarle a su sobrino por Navidad. Seguía pensando qué comprarle cuando, de repente ,escucha:

-¡Socorro, me ha robado el bolso!

Scrooge agarró el bolso rápidamente antes de que el ladrón se marchara corriendo. Tuvo una pequeña pelea con el ladrón por el bolso. Scrooge se lo arrebató de las manos, y el ladrón salió huyendo de allí. La mujer se dirigió hacia Scrooge le dio las gracias y se fue, dejando caer una tarjeta con su número de teléfono y su nombre. Scrooge desde entonces no podía dejar de pensar en ella. Era alta, guapa, simpática y risueña y se llamaba Elena. Scrooge estaba pensando en llamarla y quedar con ella para conocerla, y la conoció justo antes de Navidad.

Al día siguiente Scrooge quería llamarla, pero no pudo hacerlo porque no sabía si aceptaría o no. No sabía qué hacer. Se lo estuvo pensando durante mucho tiempo hasta que llamaron a la puerta. Era Elena:

-Hola soy Elena. ¿Le quitó usted mi bolso al ladrón?
-Hola soy Scrooge. Sí, soy el mismo.
-Le quería dar las gracias por hacerlo –dijo Elena.
-No se quede fuera con tanto frío, por favor, pase –la invitó a entrar.

Scrooge mantuvo una conversación larga con Elena y antes de que se fuera, le preguntó  si quería ir a tomarse algo con él, y Elena aceptó.

Al llegar la noche Scrooge estaba sentado en la mesa que había reservado esperando a que Elena apareciera. Pasó más de una hora cuando Scrooge decidió irse porque pensaba que ella no iba a aparecer. Al día siguiente Scrooge estaba enfadado porque Elena no había ido a la cena que tenían los dos juntos. Luego descubrió que la mujer de la que se había enamorado, era una mentirosa al haberle ocultado que ella era una reportera que estaba haciendo un reportaje sobre lo vulnerables que pueden llegar a ser los hombres en Navidad. Le había estado utilizando. Scrooge no se lo podía creer hasta que se hartó y se escondió en su casa hasta el día justo de Navidad. Pero antes tenía que comprarle el regalo a su sobrino. Quedaba una semana para Navidad. Cuando lo compró se fue a su casa, se metió en su cama y no salió. Estaba muy deprimido. Llevaba cinco días sin salir de su casa hasta que tuvo que salir a un recado. Cuando terminó el recado e iba a su casa, cuando delante de la puerta estaba Elena. Scrooge  estaba tan enfadado con ella que pasó de largo e intentó entrar en su casa pero Elena no le dejaba entrar, porque quería hablar con él. Scrooge no escuchó lo que le dijo Elena y cuando acabó de contarle eso, pasó de ella y entró a su casa.

El día antes de Navidad Scrooge no tenía muchas ganas de celebrar la Navidad por el ''incidente'' que había tenido con Elena. Su sobrino, llamó a la puerta, y le dijo si podían celebrar la Navidad en su casa, porque la suya estaba muy desordenada y con el trabajo, no podía recogerla.

Por fin llegó el día de Navidad, toda la gente lo celebraba, menos Scrooge, que se le fueron las ganas de celebrarla. Elena le quería dar una explicación sobre lo que le habían contado de ella y pensó en darle una sorpresa para que por fin le dejara decirle todo lo que tenía que decirle, porque ella se había enamorado de él. No sabía qué hacer, cuando vio que Scrooge salía de su casa acompañado por su sobrino, que  hizo que a  Elena se le ocurriera la idea de decorarle la casa para que celebrara la Navidad.

Por la noche Scrooge llegó a su casa con su familia y cuando abre la puerta se sorprende al ver cómo estaba su casa de limpia y de reluciente. Scrooge entró para ver cómo estaba toda su casa, y ve a Elena en su salón con una sorpresa en sus manos para Scrooge.

Él, no sabía qué decirle. Cuando todos terminaron de cenar, Elena agarró a Scrooge de la mano, se lo llevó al jardín y le explicó todo lo que tenía que contarle, y, cuando se lo contó también le dijo que ella estaba enamorada de él, entonces Scrooge aprovechó para decirle que él también se había enamorado de ella. Elena se llevó una gran sorpresa cuando Scrooge le dijo eso. Scrooge estuvo varias semanas conociéndola, hasta que llegó el gran día en el que Scrooge le pide que se case con él.

Elena se quedó embelesada, no se lo pensó y le dijo que sí. Cuando se dieron el sí quiero en el altar, ese fue el mejor regalo de Navidad de toda su vida.

Sandra Martínez Morales


Navidades con poderes

Erase una vez, una chica llamada Judit, tenía 11 años, de pelo corto, castaño y rizado. Tenía los ojos verdes. Era simpática y divertida. Ella pensaba que era un poco rara porque podía ver en su mente imaginaciones, que al tiempo pasarían. Judit, no contó nada a nadie, porque pensaba que podían excluirla de los demás. Incluso no se lo contó ni a su madre. A ella le gustaba mucho la Navidad, pero un día vio en su mente que al tiempo las odiaría.

Ella intentaba que eso no ocurriese porque le gustaban muchos los regalos, y seguía creyendo en que los Reyes Magos existían.

Al acercarse las Navidades, todos sus amigos hablaban de que no existían, que eran los padres.

Judit, era la única, junto con su amiga Alicia que creían que los Reyes existían. El día 6 de Enero (día tan especial para los niños) ella esperaba con muchas ganas que llegasen. Esa noche, se acostó pronto, como de costumbre. A media noche, ella se despertó, pensando en qué le podía ocurrir, ya que lo único que le decía era que iba a ser algo malo.

Judit se asustó, siguió pensando, pero al rato, se volvió a quedar dormida.

A la mañana siguiente, al despertar, tocaron a la puerta. Ella bajó lentamente, porque era justo lo que había imaginado que pasaría.

Judit, muy asustada, abrió. Resultaba que eran los tres fantasmas de la Navidad. Cerró la puerta, pero fueron más rápidos que ella y entraron.

Ella subía las escaleras, iba tras sus padres, pero ellos, al estar dormidos, no hacían mucho caso. Sus padres, llamados Juan y María, también formaban parte del juego. Asustar a su hija Judit.

Al final, se sabía que fueron sus padres y sus tres mejores amigos, Pedro, Marta e Isabel. Aquel día sería inolvidable. Con el paso de los años, ellos reía al recordar aquel momento en el que ella, estaba muy asustada.

Judit, en esos momentos, reía con las acciones que hizo de pequeña, pero en aquel momento, ella lo pasaba verdaderamente mal.

Laura Puig Rodríguez



Oliver Twist

Oliver Twist, creado por Charles Dickens, me marcó para siempre. En concreto el capítulo en el que se hacía pirata y formaba una tripulación con sus amigos.

Tenía cinco años, estaba enfermo, estaba viendo la tele en casa de mi abuela y estaban poniendo unos dibujos animados de Oliver Twist. Oliver y sus amigos eran piratas en ese capítulo y entonces le pedí a mi abuela que me hiciera un parche, un tirachinas y que me diera un pañuelo. Desde ese momento me enfadaba cuando mi tía me decía:

-¡Ay mi príncipe!

A lo que le respondía:

-¡No soy un príncipe, soy un pirata!

Leía todos los cuentos de piratas que encontraba y después jugaba a que era el protagonista. Cuando jugaba a que era un pirata solía decir:

-¡Ríndete bellaco!
-¡Tierra a la vista!
-¡Al abordaje!
-¡Dime donde está el botín!
Etc

También aprendí muchas el ver sus divertidas aventuras y travesuras. Me gustaría leer el libro, conozco a gente que se lo ha leído y me ha hablado muy bien de él, me lo recomiendan.

Charles Dickens tuvo que ser un hombre con mucha imaginación, sentido del humor e ingenioso para poder escribir a Oliver Twist: Un niño bueno con gran carisma y algo travieso que vivía un sin fin de aventuras que hacen que te entretengan durante un rato y que no se te olviden nunca. Me hubiera gustado conocerle personalmente, hablar con él durante un largo rato y escribir con su ayuda un capítulo de Oliver Twist.

A un amigo mío también le gustó mucho y consiguió toda la colección de DVD de Oliver Twist. Cada vez que iba a su casa veíamos unos cuantos y después lo comentábamos mientras merendábamos en el jardín.

Manu Guerrero Rodríguez


Pegatinas en latas de betún

Hace muchos años, un niño llamado Charles Dickens, entristecido por la ausencia  de  su padre John Dickens, debido a su encarcelación,  por  sus múltiples deudas. Su vida cambió  profundamente. Cuando cumplió doce años consideraron  que Charles tenía la edad para trabajar y empezó  su vida laboral. El pobre niño trabajaba diez horas diarias en una fábrica de betún para zapatos. Él, pegando pegatinas en latas de betún, se  ganaba su humilde sueldo, ganando seis míseros chelines semanales, que invertía en su hospedaje y en ayudar a su pobre familia, la cual vivía con su padre en la prisión. A lo largo de algunos meses, su familia pudo salir de la prisión de Marshalsea, pero su situación económica no mejoró hasta pasado un tiempo, cuando al morir la abuela materna de Charles, su padre recibió una herencia de 250 libras.

Pablo Vílchez Muñoz


La  hija adoptiva de Scrooge 

Un día de verano, Scrooge vio una pequeña niña de seis años llamada Creta, vestida con trapos, que pedía dinero al lado de su casa. Scrooge se puso de muy mal humor, no le gustaban las niñas porque él pensaba que no sabían defender su vida.

Por la noche tocó a su puerta y le preguntó que si quería adoptarla para que pudiera comer     y ser una niña normal en vez de ser una niña pobre. Scrooge no sabía qué hacer y pensó que no era capaz ni un solo día estar sola en la calle. Le propuso un trato, que  mientras estuviera viviendo en su casa, tenía que hacer las tareas     del hogar a cambio de vivir en su casa.

Creta pensó que era buena idea pero no estaba tan segura, y creyó que la vida, ya que le daba una oportunidad, tendría que aprovecharla. Y aceptó.

El primer día cuando empezó no le iba tan mal como se imaginaba, después de todo tenía un techo donde dormir y no se podía quejar. Y cuando llegaba la hora de comer le parecía un verdadero infierno, porque era como una esclava, lo tenía que hacer todo ella y todas las mañanas le suplicaba como si le estuviera hablando a su padre, diciéndole:

-Papá, no puedo más, trátame como una niña normal, como tu hija.
   
Esas palabras le hicieron pensar a Scrooge, y desde ese momento la trató como una hija,
no como una esclava. Cada vez que paseaban en verano se acordaban de la bella historia que hizo que fueran padre e hija.

Elena Trapero Gómez



Un cambio inesperado
                                                  

Aquella Navidad no representaba esa época de amor y paz en el mundo. En la empresa no había regalos que hacer para mostrar el cariño y afecto a los demás, pero algo estaba pasando. El Sr. García, ese día actuaba de forma diferente a como lo hacía por costumbre. Reunió a todos sus trabajadores y les propuso un nuevo plan de trabajo con algunas sorpresas. Siempre había sido avaricioso y egoísta y su empresa funcionaba bien gracias al esfuerzo de los demás. El protagonista de la historia, aquella noche, había leído “Cuento de navidad” de Charles Dickens y algo en su interior estaba cambiando. Se sentía muy culpable de sus logros y triunfos. Los había conseguido con los esfuerzos de personas que no eran consideradas como tales, y sintió la necesidad de compartirlos con los demás. En aquella reunión se dirigió a sus empleados como si fuesen sus propios hijos, ofreciéndoles su empresa como gratitud al trabajo realizado en ella, pidiéndoles a cambio que siempre pudiesen trabajar allí los más necesitados.

      A partir de ese momento, el empresario decidió dar un giro drástico a su vida. Al salir a la calle, se encontró con un mendigo que le había pedido caridad  y le dio una suma muy considerable de dinero. A la mañana siguiente, el hombre se levantó con una gran sonrisa en la cara y lo primero que hizo fue abrir la ventana de su habitación y gritar lo más fuerte que pudo: “Gracias mundo, me has ofrecido una oportunidad y la voy a aprovechar”.

El Sr. García cambió radicalmente, se volvió bueno y generoso.  A veces la gente se burlaba del cambio que había dado, pero él seguía siendo feliz.

Paloma Mansilla Prados



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