Entrevista a Gabriella Ambrosio

Gracias a la ayuda de Alba Peña, que nos ha hecho de traductora, podemos traeros hoy una estupenda entrevista a la escritora y periodista italiana Gabriella Ambrosio en relación a un libro estremecedor y certero sobre lo que ocurre desde hace ya demasiado tiempo entre israelíes y palestinos, un libro para percatarnos de que nadie tiene toda la razón y de que, en realidad, no somos tan diferentes los unos de los otros: "Antes de despedirnos".

Gabriela Ambrosio es licenciada en Filosofía por la universidad de Nápoles y fue profesora de Comunicaciones de la Universidad La Sapienza de Roma.
 
"Antes de despedirnos" es su primera novela, fue publicada en Italia en 2004 y se convirtió en lectura recomendada en educación secundaria, así como en universidades de Australia, Francia, Guatelama y otros países. En 2008 fue también traducido al hebreo y en árabe, siendo publicado tanto en Israel como en la zona palestina. Desde entonces ha sido adoptado por las escuelas, colegios y organizaciones de derechos humanos que trabajan en la región. Desde 2010 también tiene traducción al inglés y desde este año podemos también disfrutarlo en castellano.

"He sentido una gran emoción cada vez que un lector israelí o palestino me ha dicho: este libro me ha hecho llorar"


1-Para escribir esta novela sobre un hecho real entrevistaste a algunos de los protagonistas, como la madre de Rachel o el padre de Ayat, ¿Qué sensación te dejó hablar con los protagonistas directos de una historia tan impresionante como esta?

Antes de empezar a escribir la historia estuve dos veces en un plazo de dos meses en Israel y en el territorio ocupado y allí conocí a muchas personas vecinas de Ayat y Rachel. Se decía que la madre de Rachel no quería hablar con extranjeros; pero un mediodía de primavera, me hizo entrar en su casa y acomodarme frente a ella en el sofá. Habló durante horas de su hija, olvidando todo el resto, hasta que se hizo completamente de noche. Y pude ver su dolor escurriéndose como una hemorragia de sangre dentro de ese apartamento. Quiso incluso enseñarme la habitación y los armarios de Rachel, que estaban exactamente igual a como los dejó ella ese día.

Antes que a ella encontré al padre de Ayat, en su casa de campo en Deisheh: aprecié en él su gran dignidad, el dolor reprimido, la visión lúcida… También mantuvimos la comunicación en los meses sucesivos, tanto escrita como telefónica. Por ultimo fui a la pobre casa de la esposa de Haim Smadar, el empleado de seguridad que explotó junto con las dos chicas; ella trabaja como mujer de la limpieza y todavía está esperando una ayuda del Estado. 

Además, he hablado también con muchísimas otras personas, de todas las edades, de ambos bandos. Ha sido una experiencia muy fuerte que me ha marcado mucho. Siempre es doloroso sumergirse en el dolor de otros. Su desesperación es física, tangible, y parece impregnarlo todo. Te parece que estás en una especie de arca primordial donde el miedo, los errores, la búsqueda de la fe, el arraigo a la tierra, el instinto de supervivencia, el odio y el amor, el respeto y la negación, todo sucede, se mezcla, se confunde, pierde su forma.

2-Parece que el odio y la desconfianza están fuertemente arraigados entre los israelíes y los palestinos, ¿hay una posible solución a este conflicto? ¿Se podrá alcanzar algún día la paz?

“Antes de despedirnos” es una novela, no un ensayo, y tampoco parto de la historia real exacta: y yo no estoy en condiciones de hacer análisis políticos ni históricos. Puedo solo decir una cosa, aunque pueda parecer una loca: en esos lugares siempre he sentido una corriente de amor entre los dos pueblos que discurre bajo tierra. Y esta corriente de amor puedes tocarla con las manos y ves que tienen fuerza para luchar juntos por la paz. Y creo que la mayoría de la población querría la paz aun a costa de renuncias. Pero las decisiones de los gobernantes han ido por otro camino. Y los dos pueblos son víctimas de ello, como pasa en tantos lugares del mundo.

3-El descontento de la población palestina es usado por los verdaderos terroristas para atraer nuevos suicidas que cometan los atentados, ¿Cuándo uno está vacío por dentro puede hacer cualquier tipo de acto?

Supongo que cuando uno se siente vacío puede ser capaz de todo, abandonarse a una total parálisis y renuncia, o también abandonarse solamente al pensamiento y al sentimiento de la mayoría, así como puede ser capaz de un gesto muy fuerte. Creo que eso depende del carácter de la persona y de las circunstancias.

4-¿Tan difícil es para los israelíes comprender que su propia seguridad es la que fomenta muchos de los atentados?

Me resulta difícil hablar de los israelíes como grupo. Podría hablar en particular de las personas que he conocido. De aquellas más conscientes y de las que cierran los ojos a todo. Pero repito: cuales sean después los entendimientos de su gobierno es otro discurso.

5-¿Qué pretendes conseguir con este libro? ¿Crees que la historia de estas dos chicas podrá remover alguna conciencia?

Lo que consigue un libro sobre el lector no es intención del autor. Una vez escrito, una novela camina con sus piernas por el mundo y se encuentra a sus lectores, y lo que se dicen el libro y el lector es algo diferente y privado cada vez. Sin embargo, he sentido una gran emoción cada vez que un lector israelí o palestino me ha dicho: este libro me ha hecho llorar, me ha hecho ver un poco la realidad. O incluso: en este libro he encontrado cosas que ya sabía pero que no era consciente de saberlas.

6-Has elegido una forma de narración directa, clara y rápida. A través de diferentes personajes, momentos y lugares, ¿por qué esta manera de contar la historia? ¿Esta no era una historia que pudiese contarse solo desde un punto de vista o una mirada?

Sumergirse en esa realidad, pasar en el mismo día de las razones y el dolor de los palestinos a las de los israelíes ha sido una experiencia muy impactante. Probablemente, el ritmo de la historia respeta la necesidad de explicarla que se ha derivado de la misma, como si hubiera sentido la necesidad de sacarlo- y en cualquier modo compartirlo lo antes posible- todo lo que aprendí y absorbí allí.

7-¿Qué fue lo que te hizo escribir sobre este atentado en particular y no sobre cualquier otro?

Cuando decidí escribir esta historia no estaba especialmente interesada en la cuestión israeliano-palestina, pero sí en explorar lo que hay detrás de un atentado suicida, y especialmente uno protagonizado por una mujer. Me preguntaba cuál era el papel de la religión, cuánto había de lavado de cerebro, o cuánto por contrario era un grito de libertad, una afirmación del yo.

Pero me fui acercando a esta historia de Ayat y Rachel porque prometía darme mucho de todo esto. Justo después del atentado, de hecho, la televisión israeliana había difundido durante horas la noticia de que las terroristas eran dos: dos hermanas. Las dos chicas de hecho se parecían físicamente de un modo extraordinario. Y cuando le edición americana de Newsweek pocos días después nos mostró sus caras para comprobar la similitud la comunidad hebrea americana se llenó de dolor. Además, esta historia tenía un valor simbólico muy fuerte en todos sus aspectos: la hermana que mata a otra hermana, la complicidad del círculo vicioso víctima-verdugo, el escándalo de verse reflejado en el enemigo…
 
Cuando acabas una novela, no eres nunca el mismo que eras antes de empezar. 

8-Muchas veces, desde la comodidad de nuestros hogares, miramos con repulsa lo que nos llega desde Israel, tanto lo que hacen unos como lo que hacen los otros… pero ¿se puede juzgar desde fuera lo que ocurre allí? ¿Podemos llegar a comprenderlo?

Creo que todos podemos llegar a entender a todos, solo caminando un poco dentro de sus zapatos. Por otro lado este es el poder de una novela: reconocer a través de un personaje, hacerte vivir su vida durante el tiempo que dure la lectura, hacerte experimentar sus sentimientos. Cuando acabas una novela, no eres nunca el mismo que eras antes de empezar.

9-¿Cuál es el mensaje que un lector cualquiera debería extraer de “Antes de despedirnos”?

Una novela no manda mensajes. Es más, creo que en una novela no se deben encontrar respuestas. Una novela es buena, según mi parecer, cuando te plantea preguntas. Preguntas que menudo llevan a otras preguntas, y a otras aún.

10-No sé si crees en algún dios… pero ¿crees que un dios cualquiera aceptaría lo que se hace en su nombre?

No creo en ningún dios y respeto al Dios que hay dentro de cada uno de nosotros. Pero nunca podría respetar a un dios de la guerra; y considero que es abominable quien se inventa a este dios para manipular la vida de las personas y de las masas.

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